Casi nadie le da importancia a ese segundo en el que, al pasar por el pasillo, la alfombra se desliza apenas un milímetro bajo tus pies. Podría parecer una minucia, un detalle insignificante de nuestra rutina, pero es precisamente ahí donde vive el caos doméstico que no vemos venir hasta que ocurre el tropiezo inoportuno. […]









